TDAH en Niñas vs. Niños: Por Qué Suele Pasar Desapercibido en Ellas

TDAH en Niñas vs. Niños: Por Qué Suele Pasar Desapercibido en Ellas

[Imagen: Representación de dos niños y dos niñas en un aula, mostrando diferencias sutiles en su comportamiento]

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad ha sido históricamente estudiado y diagnosticado predominantemente en niños, creando un sesgo que ha dejado a miles de niñas sin diagnóstico adecuado. Mientras los niños suelen mostrar los síntomas clásicos y más visibles, las niñas frecuentemente presentan una forma menos reconocida del trastorno que pasa desapercibida ante padres, educadores e incluso profesionales de la salud.

Dato crucial: Las niñas tienen 3 veces menos probabilidades de ser diagnosticadas con TDAH que los niños, no porque lo padezcan menos, sino porque sus síntomas son menos disruptivos y más difíciles de identificar.

Diferencias Clave en la Manifestación del TDAH

El Subtipo Predominante: Inatento vs. Combinado/Hiperactivo

Mientras los niños tienden a presentar más frecuentemente el tipo combinado o hiperactivo-impulsivo, las niñas muestran una clara predominancia del subtipo inatento. Esta diferencia fundamental explica por qué tantas niñas pasan desapercibidas en las aulas y consultas médicas.

Característica Niñas (Predominio Inatento) Niños (Predominio Hiperactivo-Impulsivo)
Comportamiento en clase Sueñan despiertas, parecen estar «en las nubes» Se levantan, interrumpen, no pueden estar quietos
Impacto académico Bajo rendimiento silencioso, trabajos incompletos Problemas conductuales evidentes
Relaciones sociales Dificultades sutiles para mantener amistades Conflictos abiertos con compañeros
Detección por adultos Raramente identificado como problema Fácilmente observable

Hiperactividad: Externa vs. Interna

La hiperactividad en las niñas rara vez se manifiesta como el «motor en marcha» característico de los niños. En lugar de correr y trepar, las niñas experimentan una hiperactividad internalizada: inquietud mental, verborrea, cambio constante de temas en conversaciones y una intensa actividad mental que no es visible externamente.

Ejemplo en el aula: Mientras un niño con TDAH no puede permanecer sentado y se levanta constantemente, una niña con TDAH permanece en su asiento pero está constantemente jugando con su pelo, cambiando de postura, susurrando a su compañera o garabateando en sus cuadernos.

Factores Sociales y Culturales que Enmascaran el Diagnóstico

Expectativas de Género y Comportamiento

Las niñas están socializadas para ser «tranquilas, aplicadas y obedientes». Cuando una niña con TDAH no cumple con estas expectativas, sus dificultades suelen atribuirse a falta de esfuerzo, pereza o simplemente «ser despistada», en lugar de reconocerse como síntomas de un trastorno neurológico.

Las grandes camufladas: Muchas niñas desarrollan mecanismos de compensación extremadamente eficaces para ocultar sus dificultades. Se vuelven perfeccionistas, pasan horas extra en las tareas, y desarrollan una apariencia de competencia que enmascara su lucha interna constante.

Sesgo en los Protocolos de Diagnóstico

Los criterios diagnósticos actuales se basan predominantemente en estudios realizados con niños varones, lo que crea un sistema de detección inherentemente sesgado hacia la presentación masculina del trastorno.

Consecuencias del Diagnóstico Tardío o Ausente

Impacto en la Autoestima y Salud Mental

Las niñas no diagnosticadas internalizan sus dificultades como fallas personales. Desarrollan pensamientos como «soy tonta», «no sirvo para estudiar» o «soy una decepción». Esta carga emocional tiene consecuencias devastadoras:

  • Ansiedad y depresión: Hasta el 75% de las niñas con TDAH no diagnosticado desarrollan trastornos de ansiedad
  • Trastornos alimentarios: El TDAH no diagnosticado es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de anorexia y bulimia
  • Autolesiones: La frustración acumulada puede manifestarse en conductas autodestructivas
Caso típico: María, 14 años, siempre ha sido «la despistada de la clase». Pasa 4 horas haciendo deberes que a sus compañeros les llevan 1 hora. Sus profesores dicen que «podría si se esforzara más». María desarrolla ansiedad social y comienza a restringir su alimentación como forma de controlar al menos un aspecto de su vida.

Problemas Académicos Encubiertos

A diferencia de los niños cuyo fracaso académico suele ser evidente, las niñas con TDAH frecuentemente mantienen notas promedio o incluso buenas, pero a un costo emocional y personal enorme. Son las «estudiantes que podrían brillar si aplicaran todo su potencial».

Señales de Alerta Específicas en Niñas

¿Cuándo Sospechar TDAH en una Niña?

  • Desorganización crónica: Pierde constantemente materiales escolares, olvida fechas de entrega
  • Habla excesiva: Le cuesta permanecer en silencio, interrumpe conversaciones
  • Sensibilidad emocional extrema: Reactividad emocional desproporcionada a estímulos menores
  • Dificultades sociales sutiles: Le cuesta mantener amistades a largo plazo
  • Procrastinación crónica: Posterga tareas hasta el último momento
  • Problemas con la autorregulación: Dificultad para manejar la frustración
  • Baja tolerancia al aburrimiento: Necesita estimulación constante

El Punto de Inflexión: La Adolescencia

Muchas niñas con TDAH no diagnosticado logran compensar sus dificultades durante la primaria, pero colapsan en la adolescencia cuando:

  • Las exigencias académicas aumentan y requieren mayor autonomía
  • Las relaciones sociales se vuelven más complejas
  • Las hormonas afectan la regulación emocional
  • Los mecanismos de compensación ya no son suficientes

Hacia un Diagnóstico y Abordaje Más Precoces

Reeducación de Profesionales y Familias

Es crucial que pediatras, profesores y padres conozcan las manifestaciones atípicas del TDAH en niñas. La detección precoz puede prevenir años de sufrimiento innecesario.

Adaptación de los Instrumentos de Evaluación

Los protocolos de diagnóstico deben incluir indicadores específicos para la presentación femenina del TDAH y considerar información sobre funcionamiento interno, no solo conductas observables.

Mensaje crucial: El TDAH en niñas no es menos severo que en niños, solo es menos visible. La ausencia de diagnóstico no significa ausencia de sufrimiento.

Conclusión: Visibilizando lo Invisible

El TDAH en las niñas representa una epidemia silenciosa que afecta a miles de jóvenes cuyo potencial se ve limitado por un trastorno no reconocido. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de educarnos sobre estas diferencias cruciales y desarrollar una mayor sensibilidad hacia las manifestaciones menos evidentes del TDAH.

Detectar el TDAH en las niñas requiere mirar más allá de los comportamientos disruptivos y prestar atención a las luchas silenciosas: la niña que siempre pierde sus cosas, la que parece estar en otro planeta, la que trabaja el triple para obtener resultados mediocres, la que se considera a sí misma «defectuosa».

Un diagnóstico adecuado no es poner una etiqueta; es dar una explicación, validar una experiencia y, lo más importante, abrir la puerta a intervenciones que pueden cambiar una trayectoria de vida. Las niñas con TDAH no necesitan esforzarse más; necesitan que entendamos mejor.