¿Por qué algunos estudiantes parecen no prestar atención? Guía para identificar el TDAH en el aula
Si eres docente, probablemente has experimentado esta situación: explicas un concepto importante y, al mirar alrededor del aula, notas que uno de tus estudiantes está mirando por la ventana, completamente desconectado. Le llamas la atención, regresa momentáneamente, pero minutos después vuelve a divagar. Te preguntas: ¿es falta de interés? ¿Problemas en casa? ¿O podría ser algo más?
La respuesta podría estar en un trastorno neurobiológico que afecta a aproximadamente 1 de cada 20 estudiantes en tu aula: el TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
¿Qué es el TDAH? Más allá de «no presta atención»
Cuando hablamos de qué es el TDAH, es fundamental comprender que no se trata simplemente de un niño «distraído» o «inquieto». El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con bases neurobiológicas reales, documentadas por décadas de investigación científica.
El TDAH se caracteriza por patrones persistentes de inatención, hiperactividad e impulsividad que interfieren significativamente con el funcionamiento académico, social y emocional del estudiante. Y aquí está la clave: estos comportamientos no son intencionales. No se trata de un niño que «no quiere» prestar atención o «decide» ser disruptivo, sino de un cerebro que funciona de manera diferente, específicamente en las áreas que regulan la atención, el control de impulsos y la autorregulación.
La neurobiología detrás del comportamiento
Para entender realmente qué es el TDAH, necesitamos mirar al cerebro. Los estudios de neuroimagen han identificado diferencias estructurales y funcionales en niños con TDAH, particularmente en:
- La corteza prefrontal: área responsable de funciones ejecutivas como planificación, organización y control de impulsos
- Los ganglios basales: estructuras que regulan el movimiento y la atención
- Las conexiones neuronales: que muestran patrones de activación diferentes durante tareas que requieren atención sostenida
¿Por qué es importante que los docentes sepan esto?
Porque cambia completamente nuestra perspectiva: en lugar de ver a un estudiante «problemático» o «desmotivado», reconocemos a un niño cuyo cerebro necesita estrategias específicas para funcionar óptimamente en el ambiente escolar.
Las tres caras del TDAH en el aula
El TDAH no se manifiesta de una sola manera. Existen tres presentaciones principales que todo docente debería conocer:
1. TDAH de Presentación Predominantemente Inatenta
Este es el estudiante que:
- Comete errores por descuido en exámenes donde realmente conoce la respuesta
- Parece «estar en las nubes» durante las explicaciones
- Olvida constantemente traer materiales, entregar tareas completadas, o anotar deberes
- Tiene dificultad para seguir instrucciones de varios pasos
- Evita tareas que requieren esfuerzo mental sostenido como lectura prolongada o problemas complejos
- Pierde objetos frecuentemente (lápices, libros, sudaderas)
- Se distrae fácilmente con cualquier estímulo ambiental o con sus propios pensamientos
⚠️ La trampa de esta presentación:
Estos estudiantes frecuentemente pasan desapercibidos porque no generan disrupción en el aula. Son los niños «callados» que miran por la ventana, que siempre parecen no haber escuchado las instrucciones, que tienen rendimiento inconsistente («cuando se esfuerza lo hace bien»). Esta presentación es particularmente común en niñas, contribuyendo a que el TDAH femenino se identifique significativamente menos que el masculino.
2. TDAH de Presentación Predominantemente Hiperactiva-Impulsiva
Este estudiante se caracteriza por:
- Moverse constantemente en su asiento, contorsionarse, golpetear pies o manos
- Levantarse sin permiso durante momentos inapropiados
- Hablar excesivamente, frecuentemente fuera de turno
- Interrumpir conversaciones o actividades de otros estudiantes
- Responder antes de que termines de formular la pregunta
- Tener dificultad extrema para esperar turnos en juegos o actividades
- Actuar sin pensar en consecuencias (correr en pasillos, trepar mobiliario)
⚠️ La trampa de esta presentación:
Estos son los estudiantes que más frustran a los docentes porque su comportamiento es obviamente disruptivo. Es fácil interpretarlo como «mala conducta», «falta de respeto» o «problemas de crianza», cuando en realidad refleja genuina dificultad neurobiológica para inhibir impulsos motores y verbales.
3. TDAH de Presentación Combinada
La presentación más frecuente (40-60% de casos) combina síntomas significativos tanto de inatención como de hiperactividad-impulsividad. Estos estudiantes experimentan el «doble golpe»: dificultad para mantener atención Y dificultad para controlar movimiento e impulsos.
El impacto silencioso: Por qué identificar el TDAH es urgente
Podrías preguntarte: «¿No son estos comportamientos normales en niños? ¿No todos los estudiantes se distraen ocasionalmente?»
Aquí está la diferencia crucial: la frecuencia, intensidad, cronicidad y consecuencias.
Un estudiante con TDAH no presenta estos comportamientos ocasionalmente. Los exhibe de manera persistente (durante meses, no días), en múltiples contextos (no solo en matemáticas o solo los lunes), con intensidad mayor que la mayoría de compañeros de su edad, y generando deterioro funcional significativo.
Las consecuencias de no identificar el TDAH
Cuando el TDAH pasa desapercibido durante años, las consecuencias se acumulan:
Académicamente:
- Rendimiento inferior al potencial intelectual real (muchos niños con TDAH tienen inteligencia promedio o superior)
- Acumulación de lagunas en aprendizaje por información perdida durante lapsos atencionales
- Mayor riesgo de repetición escolar y eventual abandono educativo
- Desarrollo de «aversión aprendida» hacia actividades académicas tras años de fracaso
Emocionalmente:
- Desarrollo de autoconcepto negativo («Soy tonto», «Nunca hago nada bien»)
- Mayor riesgo de desarrollar depresión y ansiedad en adolescencia
- Internalización de mensajes negativos recibidos constantemente («Pon atención», «¿Por qué no te esfuerzas?», «Eres inteligente pero flojo»)
Socialmente:
- Rechazo por pares debido a comportamientos impulsivos o invasivos
- Dificultad para mantener amistades estables
- Conflictos frecuentes con adultos (docentes, padres)
- Aislamiento progresivo y soledad
✓ Y aquí está el aspecto más importante:
Muchas de estas consecuencias son prevenibles con identificación temprana e intervención apropiada.
Señales de alerta específicas en el contexto escolar
Como docente, eres un observador privilegiado. Pasas cientos de horas con tus estudiantes, observándolos en situaciones que demandan precisamente las habilidades comprometidas en el TDAH: atención sostenida, seguimiento de instrucciones, trabajo independiente, autorregulación conductual, interacción social apropiada.
¿Cuándo debería preocuparme?
Considera evaluación especializada si observas 5 o más de estas señales de manera consistente durante al menos 3 meses:
En tareas académicas:
- Errores frecuentes en trabajos donde el estudiante demuestra conocer el contenido cuando se le pregunta oralmente
- Incapacidad para completar tareas sin supervisión constante, incluso cuando son breves
- Trabajos incompletos habitualmente, con problemas sin resolver o secciones omitidas
- Organización caótica de materiales, cuadernos, mochila
Durante instrucciones y explicaciones:
- Necesita que le repitas instrucciones múltiples veces
- Comienza tareas sin haber escuchado completamente las indicaciones
- Pregunta constantemente «¿Qué tengo que hacer?» inmediatamente después de explicaciones grupales
- Tiene dificultad para seguir secuencias de varios pasos
En comportamiento:
- Inquietud motora constante, incluso cuando está sentado
- Levantarse en momentos inapropiados (durante trabajo silencioso, explicaciones del docente, evaluaciones)
- Respuestas impulsivas y precipitadas
- Dificultad extrema para esperar turnos en juegos o actividades estructuradas
La variabilidad: Una pista importante
Un indicador particularmente revelador del TDAH es la variabilidad excesiva en el desempeño. El estudiante con TDAH puede:
- Obtener 9/10 en un examen y 4/10 en uno similar la semana siguiente
- Participar brillantemente en una discusión de clase y no recordar nada al día siguiente
- Completar perfectamente una tarea cuando está supervisado uno-a-uno, pero no terminar nada en trabajo independiente
Esta inconsistencia frustra enormemente a docentes («Puede hacerlo cuando quiere») y a los propios estudiantes, pero refleja la naturaleza neurobiológica del trastorno.
¿Qué hacer si sospechas TDAH en uno de tus estudiantes?
Paso 1: Documentar observaciones
Durante 2-4 semanas, mantén un registro de:
- Comportamientos específicos observados (no impresiones generales)
- Frecuencia aproximada (diariamente, varias veces por semana)
- Contextos donde ocurren (¿en todas las materias o solo algunas?)
- Consecuencias observables (¿Cómo afecta su aprendizaje? ¿Sus relaciones?)
Paso 2: Implementar estrategias de apoyo iniciales
Antes de derivar, intenta estrategias simples durante algunas semanas:
- Para inatención: Sentar cerca tuyo, reducir distractores visuales, verificar comprensión de instrucciones individualmente, usar listas de verificación
- Para hiperactividad: Permitir movimiento estructurado (recados, ayudar a distribuir materiales), incorporar pausas breves, proporcionar objetos manipulativos discretos
- Para impulsividad: Enseñar señal privada de «pausa y piensa», reforzar espera apropiada, proporcionar estructura muy clara de turnos
Paso 3: Comunicar con la familia
Solicita reunión para compartir observaciones. Enfoca la conversación en:
- Comportamientos específicos observados, no etiquetas
- Fortalezas además de dificultades
- Impacto en aprendizaje y bienestar del estudiante
- Colaboración para ayudar al niño
- Pasos siguientes concretos (evaluación por especialista)
Paso 4: Facilitar la derivación
Proporciona a la familia:
- Información sobre qué es el TDAH (recursos informativos de calidad)
- Contactos de profesionales o servicios especializados en evaluación
- Copia de tus observaciones documentadas
- Disponibilidad para completar cuestionarios que profesionales puedan solicitar
Herramientas para la identificación sistemática
Hasta hace poco, la identificación del TDAH en escuelas dependía de la intuición y experiencia individual de cada docente. Esta inconsistencia genera inequidad: dos niños con sintomatología idéntica pueden tener experiencias radicalmente diferentes dependiendo de qué docente les toque.
La solución es el screening sistemático: herramientas validadas que estandarizan el proceso de identificación. Instrumentos como DUHA (Detección Universal de Hiperactividad y Atención) permiten a cualquier docente, independientemente de su formación especializada, evaluar de manera estructurada si un estudiante presenta señales de alerta que justifican evaluación especializada.
Importante: Estos instrumentos no diagnostican TDAH (el diagnóstico requiere evaluación comprehensiva por psicólogo, psiquiatra o neuropsicólogo), pero identifican estudiantes en riesgo que necesitan esa evaluación.
El poder transformador de la identificación temprana
Imagina a «Sofía», estudiante de tercer grado. Callada, «soñadora», siempre parece estar «en otro mundo». Trabaja lentamente, olvida constantemente materiales, entrega tareas incompletas. Sus docentes la describen como «dulce pero desmotivada», «inteligente pero no se esfuerza». Sus calificaciones son mediocres. Se siente tonta comparándose con compañeros que terminan trabajos rápidamente mientras ella apenas comienza.
Sin identificación, Sofía probablemente:
- Acumulará fracasos académicos año tras año
- Desarrollará ansiedad y depresión en adolescencia
- Posiblemente abandonará estudios prematuramente
- Pasará décadas sin comprender por qué «todo es más difícil» para ella
Con identificación temprana, la historia de Sofía es completamente diferente:
- Evaluación en tercer grado identifica TDAH de tipo inatento
- Recibe combinación de estrategias educativas, terapia cognitivo-conductual, y (si apropiado) medicación
- Con estos apoyos, su verdadera capacidad intelectual emerge
- Aprende estrategias compensatorias que usará toda la vida
- Desarrolla autocomprensión: «No soy tonta, mi cerebro funciona diferente y sé cómo ayudarlo»
- Completa educación exitosamente, accede a universidad, desarrolla carrera profesional
La diferencia entre estos dos futuros es la identificación temprana. Y tú, como docente, tienes poder único para iniciar ese proceso.
Conclusión: Tu rol es fundamental
Identificar el TDAH en el aula no es «diagnosticar» ni usurpar funciones de profesionales de salud mental. Es ejercer tu rol de observador experto del desarrollo infantil, reconocer cuando un estudiante necesita apoyo adicional, y facilitar el acceso a ese apoyo.
Cada año que un niño con TDAH permanece sin identificar es un año de oportunidades perdidas, de experiencias negativas acumuladas, de potencial no realizado. Y cada identificación temprana que conduces es una trayectoria vital potencialmente transformada.
La próxima vez que observes a un estudiante mirando por la ventana durante tu explicación más brillante, antes de asumir desinterés o pereza, pregúntate: ¿Podría ser TDAH? Esa pregunta simple podría ser el inicio de un cambio fundamental en la vida de ese estudiante.
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