El TDAH tiene un origen principalmente biológico y no es consecuencia de la educación, el uso de pantallas ni la falta de disciplina.
Las investigaciones muestran que intervienen varios factores:
- Genética: es el factor más importante. Es común encontrar familiares con rasgos similares.
- Funcionamiento cerebral diferente: ciertas áreas del cerebro responsables del autocontrol y la motivación maduran de manera distinta.
- Neurotransmisores: existen diferencias en sistemas químicos cerebrales relacionados con la dopamina y la regulación del esfuerzo mental
- Factores prenatales o perinatales: prematuridad o exposición a sustancias durante el embarazo pueden aumentar el riesgo, pero no explican todos los casos.
Estas características hacen que el cerebro con TDAH responda más intensamente a estímulos inmediatos y menos a recompensas lejanas. Por ejemplo, una tarea escolar cuyo beneficio se verá días después resulta mucho más difícil de sostener que una actividad interesante o novedosa. Esto explica por qué muchos niños pueden concentrarse durante horas en algo que les gusta pero no en tareas obligatorias.
